-un día, ¡vi como el sol se ponía cuarenta y tres veces!
¿sabes?... cuando se está tan triste, a uno le gustan las puestas de sol.
-¿Tan triste estabas el día de las cuarenta y tres veces?

1 feb. 2013

Escríbase mientras dure.

Raras veces mi mente logra iluminarse, muy raras veces tengo momentos de lucidez mental. Momentos que desbordan de lógica y verdades sin un más allá, o un fondo oculto, de tener noción sobre lo que anhelo, sobre lo que recibo y doy. 
Y eso asusta, a veces estamos tan cerca de la felicidad que nos aterra arriesgarnos, y perderlo todo, todo lo que pudimos construir con pequeños esfuerzos, dentro de nuestros corazones, creemos que no tienen derecho de pisotear nuestros logros. No podemos creer que algo nos salga bien, porque siempre hay algo que tiene que arruinarlo, y si no es el destino, nosotros mismos muchas veces nos encargamos de echarlo a perder, ¿Somos egoístas con nosotros mismos?¿O no podemos soportar la idea de tocar el cielo con las manos?¿Nos da miedo que después de eso, nada te haga sentir tan vivo?, ¿Puede la felicidad demostrarnos que sin ella, nada vale la pena?. 
Estamos tan llenos de temores, dudas y vivencias, que a veces nos olvidamos de vivir, tenemos tanto miedo al fracaso, que a veces no podemos ver que siempre podemos levantarnos, que los únicos obstáculos, los ponemos nosotros y que la vida es un sinfín de tropiezos y caídas, de arriesgarnos y no siempre fallar. 

Y como dice el Dalai Lama: 

"Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada, uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar,crecer, hacer y principalmente vivir".