-un día, ¡vi como el sol se ponía cuarenta y tres veces!
¿sabes?... cuando se está tan triste, a uno le gustan las puestas de sol.
-¿Tan triste estabas el día de las cuarenta y tres veces?

18 ago. 2013

Abuela

Jamás te oí gritar;
siempre una sonrisa, un abrazo y un beso dispuesto a todo el mundo.
  Un corazón, gigante, de oro. Se que nunca voy a conocer a una persona tan pura y buena como vos. Nadie me va a dar esos abrazos y esos besos reconfortantes, que a uno le llenan el alma, como los tuyos. Nadie me va a cantar esas canciones, con tanto amor sincero. Nadie me va a decir esas cosas desde el corazón que me hacian recorrer un escalofrio y me llenaban los ojos de lágrimas. 
  Quiero, y tengo la certeza, de que estás en paz, en donde tenés que estar. 
No quiero ser egoísta, pero no puedo evitarlo, te extraño. Quiero abrazarte fuerte, y decirte todo lo que te amo, todo lo que te necesito. Todos te extrañamos aca.
  Estés donde estés, quiero que sepas que te amo con toda el alma, que nunca jamás te voy a olvidar, que sos una parte de mi, y en mi interior nunca vas a morir. Realmente le agradezco al universo, haberte conocido, y que hayas sido mi abuela. Fue más que una bendición, me enseñaste lo que es el amor, más alla de todo, que simplemente con el, se puede llegar muy lejos. 
  Tengo que dejarte ir, y te libero de todas las ataduras que podemos ocacionarte. No es una despedida, es un hasta pronto, porque  se que nos vamos a volver a encontrar. 


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